Logo del centenario de la HermandadHermandad de Jesús
en el Calvario
Totana · Murcia
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Fotografía histórica del paso de Jesús en el Calvario ante la iglesia de Santiago

Nuestra historia

Una historia.
Muchas vidas.

La memoria de una Hermandad se escribe con el compromiso de quienes la hacen posible. Un legado que seguimos compartiendo en Totana.

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Fe · Patrimonio · Tradición

El Ramblar · Totana

1928

El comienzo de
nuestra historia.

Fotografía histórica del paso de Jesús en el Calvario ante la iglesia de Santiago
La fotografía más antigua del paso conservada actualmente · fecha no precisada

Los testimonios orales sitúan en 1928 los primeros pasos de la Hermandad de Jesús en el Calvario y Santa Cena. En el barrio de El Ramblar, un grupo de jóvenes comenzó un ilusionado esfuerzo por participar en los desfiles procesionales de Totana.

La primera escena representaba a Cristo despojado de su túnica ante dos soldados romanos. Conocida como el «Cristo del Despojo» o «Desnudamiento de Cristo», procesionaba en la noche de Jueves Santo y en la mañana de Viernes Santo.

El Viernes Santo por la noche desfilaba Jesús en el Calvario, con una imagen prestada por el templo de Santiago y las de san Juan y la Virgen María del convento de los frailes capuchinos. En 1933, los hermanos adquirieron el Crucificado de «El Arte Cristiano» de Olot. Durante la Guerra Civil permaneció tapiado y pudo salvarse, a diferencia de las otras imágenes de aquella escena.

Una nueva andadura

1941

Volver a
levantar la Hermandad.

Tras la Guerra Civil, el 13 de abril de 1941 los hermanos se reunieron en Junta General extraordinaria, en la calle de Calatrava, para reorganizar la cofradía y constituir su directiva. Don Juan Cayuela Cuenca asumió la presidencia e inició, junto a un grupo de cofrades, una etapa de trabajo y esperanza en medio de grandes limitaciones.

La primera cuota fue de una peseta. Para reunir fondos destinados a imágenes y objetos de culto, en marzo de 1942 se abrió una suscripción. Las aportaciones de los hermanos y las ayudas voluntarias de los vecinos serían fundamentales para recuperar el patrimonio y la vida de la Hermandad.

Recuperar y organizar

1943

Imágenes y normas
para seguir juntos.

En marzo de 1943, tras resultar infructuosa la compra de dos soldados para acompañar al Cristo del Despojo, se solicitó a don Juan Antonio Yáñez Cánovas el préstamo de dos sayones. Así pudo volver a desfilar el antiguo paso del «Desnudamiento de Cristo». El patrimonio conserva también dos sayones o «chepes» del totanero Antonio Soriano, fechados en torno a 1944, junto a un Cristo de autor desconocido de principios del siglo XX.

En abril de 1943, la suscripción se hizo obligatoria para los hermanos, con una aportación de cinco pesetas, y continuó abierta voluntariamente a los vecinos. En mayo se acordó una cuota mensual de dos pesetas para reunir fondos con los que adquirir un san Juan y una Dolorosa para la siguiente Semana Santa. La fecha exacta de su adquisición no está documentada; ambas proceden de «El Arte Cristiano» de Olot, como la Magdalena que acompaña al Crucificado.

La organización también avanzó: se encargó a Isidoro Martínez Heredia que, con personas competentes, redactase un reglamento. La Hermandad lo aprobó en abril de 1943 y lo remitió a la autoridad correspondiente para su autorización. Ese documento original no se conserva.

Solidaridad y vida cofrade

1952

Una Hermandad
que cuida de los suyos.

En octubre de 1952 se aprobó el reglamento que sí ha llegado hasta nosotros, autorizado por las autoridades civiles y religiosas locales y sancionado por el obispo. La admisión requería una solicitud firmada y una decisión justificada de la Junta Directiva.

Los hermanos tenían derecho al acompañamiento en su entierro con el estandarte y el pendón, a un paño de terciopelo negro con fleco de oro y escudo sobre el féretro, y a las misas de sufragio de noviembre. El acompañamiento se extendía a padres e hijos. Entre sus obligaciones figuraban asistir a sufragios, entierros y misas de réquiem, abonar la cuota, procesionar con túnica y emblema y acudir a los Oficios con Comunión General del Jueves Santo en Santiago.

El cuidado de las imágenes siguió presente: en 1954 se pidió al pintor Antonio Soriano un presupuesto para reparar san Juan y la Dolorosa. En abril de 1957 se acordó que, desde el año siguiente, la cuota sería de seis pesetas mensuales e incluiría un cirio para las procesiones. Las cuotas extraordinarias ayudaban a afrontar inversiones e imprevistos.

El patrimonio crece

1958

Del Lavatorio
a un nuevo proyecto.

Conjunto del Lavatorio de Pilato sobre su trono
El Lavatorio de Pilato

En 1958 se adquirieron una carroza y dos figuras del Lavatorio de manos de Pilato, obra de Antonio García Mengual: Pilato y el sirviente que sostiene la jofaina. Las imágenes costaron 5.500 pesetas y la carroza, 14.000. Para financiarlas se recurrió a una cuota extraordinaria de quince pesetas, rifas y subastas; Juan Cayuela y Francisco Bedia aportaron doscientas pesetas por portar el pendón y sus faroles.

La Junta Directiva renovada en 1959 mantuvo a Juan Cayuela Cuenca como presidente. Se impulsaron una nueva túnica para el Cristo del Lavatorio, un estandarte y, sobre todo, la adquisición de un paso de la Última Cena.

El 27 de mayo de 1960 se firmó con el escultor de Espinardo Antonio García Mengual el contrato para realizar la Santa Cena, por 68.500 pesetas. Comenzaba así uno de los proyectos más representativos de la Hermandad.

La Santa Cena

1961

Un nuevo paso
para Totana.

La Santa Cena desfiló por primera vez en la Semana Santa de 1961. Cristo y los doce apóstoles reunidos en torno a la mesa dieron forma a un conjunto monumental que enriqueció las procesiones de Totana.

La individualidad de las figuras, su naturalismo y la creatividad del escultor distinguen esta obra. El realismo de las viandas, la decoración y la grandiosidad del conjunto han despertado desde entonces la admiración de totaneros y visitantes.

Sede, música y enseres

1969

Años de
crecimiento.

En marzo de 1969 asumió la presidencia don Francisco Zamarreño Cayuela. Su etapa impulsó la adquisición del solar donde se edificó la sede actual, la creación de una banda propia de cornetas y tambores y el aumento del número de hermanos.

En abril de 1975 tomó el relevo una Junta Directiva presidida por don Salvador Andreo Rosa. Se adquirieron instrumentos para la banda y dos faroles para el estandarte; también se acometieron el arreglo de las imágenes del Lavatorio de Pilato, la modificación del sistema de elevación de la cruz del Calvario y la compra de faldas para las carrozas de la Santa Cena y el Calvario.

Renovación y compromiso

1981

Cuidar lo heredado.
Recuperar la tradición.

En junio de 1981, don Romualdo Romero Martínez se puso al frente de una nueva directiva. La reforma de la carroza de Jesús en el Calvario se encargó a Manuel Lorente Sánchez, de Nonduermas. Se asumieron además las directrices del Ilustre Cabildo Superior de Procesiones para limitar los componentes de las bandas y reforzar su compromiso con cada hermandad. Las cuotas pasaron de veinticinco a cincuenta pesetas mensuales.

En mayo de 1987 asumió la presidencia don Pedro Olivares Cánovas. Las cuotas se actualizaron a cien pesetas mensuales y, entre los más jóvenes, creció el interés por recuperar los tronos de varas y la costumbre de llevar los pasos a hombros. Fueron años de renovación y de reencuentro con la tradición.

Una nueva generación

1997

El cariño que
se transmite.

En junio de 1997, un grupo de jóvenes que había crecido junto a la Hermandad asumió su dirección. La Junta Directiva presidida por don Juan María Zamarreño López impulsó la participación de los cofrades y el cuidado del patrimonio, recogiendo el cariño transmitido por sus mayores.

En 1998 se encargó a doña Concha del Moral la restauración de san Juan, la Dolorosa y la Magdalena que acompañan al Crucificado. Se reformó la sede para mejorar la conservación de los enseres y bienes patrimoniales, y se atendieron las necesidades de la banda con nuevos instrumentos y túnicas.

El trono y la conservación

2000

Un proyecto
hecho realidad.

Primer plano del conjunto de la Santa Cena
La Santa Cena · patrimonio de la Hermandad

El 6 de febrero de 2000 se bendijo en la Eucaristía del templo de Santiago el nuevo trono de la Santa Cena. Realizado en Córdoba por el escultor y tallista José Carlos Rubio Valverde, costó siete millones y medio de pesetas y desfiló por primera vez esa Semana Santa.

Su sobriedad y elegancia, junto a la estructura interna sobre la que descansa, permiten a los ayudas procesionar sin muletas. Su esbeltez y desenvoltura se han convertido en una de las señas de este paso.

A partir de ese año se restauraron las imágenes del conjunto, con trabajos de Presenta Cánovas y el taller Albayalde. El archivo histórico recoge también una adaptación de las dimensiones del trono, gestionada en Valencia para facilitar la entrada en Santiago, aunque no precisa su fecha. La conservación mantiene viva una herencia que continúa pasando de generación en generación.

Archivo del 75 aniversario (abre otra pestaña)